La ternura es un sentimiento que engrandece al hombre; es la demostración más sublime del afecto entre dos personas que se aman. Es una fuerza mágica capaz de transformar los más pesados ambientes. Describir la ternura sería tan difícil, puesto que es un sentimiento tan grande y noble que quizás las palabras quedarían cortas. Sin embargo, la definición más perfecta está en el siguiente texto extraído de un artículo denominado “Gramática de la ternura”, extraído de la revista de pediatría y dice:

¿Qué es la ternura?

“La ternura es un diálogo poético de seres que se atraen y se quieren, que se reconocen como iguales y buscan reconciliarse con la vida en lo fundamental y lo superfluo, es por tanto un abrazo amoroso y una caricia placentera, la mirada cómplice y el beso necesario, un sencillo apretón de manos que nos informa que el otro esta presente y que se puede contar con él.

La ternura es reconocimiento de diferencias, capacidad para comprender y tolerar, para dialogar y llegar a acuerdos, para construir colectivamente aprendiendo de los que ‘no saben’, para soñar y reír, para enfrentar la adversidad y aprender de las derrotas y de los fracasos, tanto como de los aciertos y de los éxitos”.

La ternura se alimenta de sonrisas, de miradas cálidas y de suaves caricias; de apretones de manos y de abrazos; de frases alentadoras y de consuelo; de detalles, de gestos sinceros y dulces; la ternura es complicidad y camaradería, es aceptación y tolerancia, es respeto y admiración por el otro, en una palabra, es lo más sublime del sentimiento humano.

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