“Tratad a un hombre como es y siempre será igual; tratadle como puede ser, y se convertirá en la persona que debe llegar a ser” Goethe

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Trabajar con jóvenes a priori tendría que ser una experiencia fácil y gratificante. Lo segundo, si realmente tienes madera de educador y te gusta educar, lo vas a encontrar rápidamente, sin embargo, educar a los jóvenes no es una tarea fácil y sencilla.

Los jóvenes vienen muy moldeados por sus familias, por nuestro sistema educativo que corta su creatividad, y desgraciadamente en muchas ocasiones también por nuestro propio sistema educativo scout, con lo que querer soñar otro mundo distinto con ellos es tarea realmente compleja.

Si observamos a los pequeños castores o lobatos, vemos de forma generalizada a niños con muchas ganas de soñar, de imaginar, de jugar y con un alto potencial creativo, ¿Que ha ocurrido con esa imaginación y esa creatividad durante estos años?. Algunos pueden llegar a pensar, para justificarse, que esos niños se hicieron mayores, y los mayores no tienen que soñar, imaginar y crear, que eso es propio de niños solamente. ¡¡ Craso error!!.

El sistema actual de educación no favorece durante la maduración del niño a que este continúe desarrollando su imaginación, más bien cercena la misma con la excusa de que el mundo de los adultos es complejo y necesitas tener los pies en el suelo.

¿Qué ocurre en nuestros grupos scouts?, desgraciadamente estamos contaminados por la falacia anterior, y cometemos los mismos errores. No dejamos que los lobatos y rangers planifiquen grandes aventuras, en muchas ocasiones viven aventuras amarradas por una cadena para que no se les escape del control a los adultos-responsables.

Necesitamos romper la cadena, necesitamos romper este sistema cruel, necesitamos ayudar a nuestros jóvenes scouts a regresar al mundo de la imaginación, necesitamos crear sueños entre todos, necesitamos crear un mundo mejor. Nuestro movimiento necesita sentirse vivo y con ganas de crear lo no establecido, de hacer lo que realmente tiene que hacer, descubrir el mundo y transformarlo, pero solo cuando nuestro movimiento vuelva a creer en el poder de las personas, cuando nuestro movimiento vuelva a ver entre sus miembros un puñado de jóvenes creadores de un mundo mejor, el día que seamos capaces de ver y expandir el potencial de los jóvenes scouts, ese será el día que el movimiento scout comience a transformar el mundo.