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Cuando trabajas con jóvenes es fácil entusiasmarse con el proyecto, es fácil conectar y envenenarse, pero al tiempo te das cuenta que otros adultos se dedican que poner barreras y limitaciones. Los jóvenes pronto comienzan a desinflarse y comienzan a no creer en su propio proyecto, en sus propias ideas, y pierden las ganas de volar, de crecer, de imaginar un mundo mejor.

Recordando una palabra del Libro de Escultismo para Muchachos de Baden Powell, “im-posible”. Necesitamos recordarles a los jóvenes que la palabra “im” sobra en nuestro vocabulario, no nos ayuda a avanzar, nos recorta las alas, no hace retroceder y nos mete en el cuerpo el miedo a creer en nosotros y nuestros sueños.

“La creencia de que nada es imposible, todo está en la mente”, la necesidad de volver a creer en nosotros, en nuestro proyecto, de volver a soñar despierto en construir un mundo mejor. Nuestros jóvenes scouts necesitan creer que es posible crear un mundo mejor, y que ese mundo mejor pasa por sus manos.

Durante estos años hemos perdido parte de nuestra libertad personal para soñar y pensar, hoy ha llegado la hora de recobrar nuestra vida, de enseñar a los jóvenes a ser libres, libre pensadores que busquen por si mismos un nuevo mundo tras esta crisis.

Es la hora en que los jóvenes scouts, escriban SU historia. La historia de un ser libre que decide lo que quiere y cuando lo quiere, que decide que hace y cuando lo hace, que cuestiona lo normalizado, que critica lo establecido, en definitiva un ser que escribe su libro, un bello y único libro.