No recordaba bien cuando fue la última vez que dirigí una ceremonia de Promesa Scout, cuando hace unos días en el campamento del nuevo Grupo Scout Tamar de Moguer, me solicitaron que dirigiera su primera ceremonia de Promesa Scout. Sensaciones de miedo fueron las primeras que me retorcieron, seguidas de la de responsabilidad, pues era un momento importante para estos nuevos scouts, con lo que un veterano scout como yo, no podía defraudarlos.

Una lectura rápida a la ceremonia, cambio del chip mental, un poco de valor, y comenzamos la ceremonia, como si fuese ayer el último día que presidía una ceremonia de Promesa Scout.

Algo que no ha cambiado durante estos años, es la vivencia de momentos muy intensos y emotivos durante la ceremonia, los nervios de los que quieren hacer su promesa, la cara de los padres nuevos viendo algo extraño, las sonrisas de los niños al ver a sus responsables comprometiéndose delante de ellos, y tantas cosas que necesitaría varias entradas del blog para contarlas.

Un ceremonia muy pedagógica, pues era necesario que todos los allí presentes (niños, adultos y padres) entendiesen que era “hacer la Promesa Scout”, pero que a la vez la ceremonia no perdiese el estilo scout, y de una forma especial remarcar la emotividad del momento.

Varios responsables hicieron su promesa scout ese día, encabezados por Inmaculada la Jefa de Grupo, con lo que hemos puesto una nueva semilla de girasol en ese kraal para que puedan continuar transmitiendo la vida escultista, la Ley y la Promesa Scout.

Amigos moguereños, ahora sois vosotros los que tenéis la responsabilidad de dirigir las próximas ceremonias de Promesas Scouts para vuestros conciudadanos, así que muchos ánimos en esta recogida de testigo.