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ITINERARIO

 El Camino Portugués abandona Valença y se adentra en España por el Puente Internacional sobre elrío Miño, inaugurado en marzo de 1886 e influido por los diseños del francés Gustave Eiffel. La pasarela lateral es un excelente mirador de la ciudad de Tui, heredera de una de las mansios de la vía romana XIX que unía Braga con Lugo y Astorga. Los primeros compases nos llevan junto al Centro de Cooperación Policial y Aduanera para continuar de frente por las avenidas de Portugal y Galicia. Antes de llegar a una gasolinera, a la altura del cruce hacia la A-55 y la PO-552, giramos a la derecha hacia el Parador de Turismo San Telmo, fiel recreación de un pazo gallego con crucero incluido (Km 0,8). Pasado éste llegamos junto a un hito de piedra del Camino de Santiago Portugués que marca 115,454 kilómetros hasta Santiago de Compostela. Por la izquierda, el camino de la Barca nos brinda una panorámica extramuros del núcleo histórico y la catedral, en lo más alto. Nos acercamos a ella por las calles Obispo Maceira, Arrabal de Freanxo y ya en ascenso por Baixada ó Arrabal de Freanxo y rúa Piñeiro, donde giramos noventa grados a la izquierda para acometer el último esfuerzo por la rúa Sanz. Después del edificio conocido popularmente como Cárcel Vieja, con un portalón del 1584, llegamos hasta la catedral de Santa María, templo – fortaleza a caballo entre el románico y el primer gótico de la Península Ibérica y consagrada en 1225 (Km 2,1).

El circuito urbano visita inmediatamente el antiguo hospital para pobres y peregrinos, de 1756, hoy convertido en Museo Diocesano. El albergue público, y la capilla de San Telmo, se encuentran unos metros más abajo, a mano derecha. Seguimos junto al Ayuntamiento y callejeamos hasta la iglesia – convento de las Clarisas, que rodeamos por la rúa das Monxas. Tras el pasaje con bóveda giramos a la izquierda por Canella Tide y bajamos hasta la rúa Tide, donde se encontraba la porta Bergán, una de las entradas de la muralla tudense. Ochenta metros después doblamos a la izquierda por la rúa Antero Rubín, que nos acerca hasta la iglesia gótica de Santo Domingo, con dos buenos retablos barrocos del XVIII. Pasamos un arco, hoy paso elevado, y más adelante, tras una ligera curva, tomamos la calle de la derecha. ¡Atención al desvío! Conduce hasta la parroquia de San Bartolomé de Rebordans, reconocible por su imponente crucero dieciochesco. Junto al crucero se alza el templo románico, muy transformado, de San Bartolomé de Rebordans. Merecen los capiteles originales que narran escenas como la cena de Herodes (Km 3,2).

Dejamos la iglesia a la izquierda para tomar un camino que pasa junto a un lavadero y un merendero. Un pequeño rincón de naturaleza decorado por el minifundio gallego da paso a una pista asfaltada y al Ponte da Veiga sobre el río Louro. Es de origen medieval y queda a nuestra derecha. Reanudamos la marcha por otro camino de tierra, al parecer coincidente con el trazado de la vía romana XIX, para coger más adelante una carretera que pasa junto al aliviadero de Rebordans y llega hasta la N-550, vía que une A Coruña con Tui y que nos seguirá muy de cerca hasta Santiago. Cruzamos la carretera para entrar en el barrio de la Virxe do Camiño, ligado a la parroquia de Rebordans. Unos 80 metros después del cruce debemos girar a la derecha para ir al encuentro de lacapilla de la Virxe do Camiño (Km 5,3).

A continuación comienza un tramo de un par de kilómetros por el arcén derecho de la carretera PO-342. Es amplio y está recubierto con un material cómodo de pisar. Nada más empezar pasamos sobre la A55, autovía del Atlántico, y sobre kilómetro y medio después bajo la AP-9. A la altura del cruce de Paredes, unos 250 metros después del paso bajo la autopista, hay que prestar atención y abandonar la carretera por la derecha. Sobre la AP-9 y por una pista forestal llegaremos hasta el Ponte das Febres sobre el arroyo San Simón. Está recubierto por una pasarela y recibe este nombre porque en este lugar enfermó de muerte San Telmo en la primavera de 1251. Pedro González Telmo, que así se llamaba, es el patrón de los marineros (Km 8).

Por este agradable escenario sombrío, abrigado por la vegetación de ribera del río Louro, llegamos hasta la aldea de A Magdalena, de la parroquia tudense de Santa Comba de Ribadelouro. Después de una casa donde han colocado unas máquinas de vending cruzamos una carretera y seguimos de frente. A la salida de la población nos topamos con un calvario formado por cinco cruceros y torcemos a la derecha, en el mojón 106,888, para cruzar un atractivo puente de grandes losas sobre el Louro (Km 10). Otro agradable tramo – seguir siempre el camino más ancho – nos lleva a Orbenlle, perteneciente a la parroquia de San Salvador de Budiño, ya del Concello de O Porriño (Km 10,9). Atravesamos Orbenlle por pista asfaltada hasta el área de descanso gestionado por la Asociación Cultural A Lagoa. El escenario torna por completo a partir de aquí ya que se interpone en nuestro camino el polígono industrial As Gándaras, que, desafiante, nos espera abajo. Lo atravesamos por una recta cansina e infinita cercana a los tres kilómetros para despedirlo junto a una pasarela laberíntica que salva las vías del tren y nos lleva al pie de la N-550 (Km 15,4).

Junto a la carretera hay varios bares, cafeterías y empresas de servicios. Nos encontramos en la parroquia de Atios, y si la recta del polígono era larga y aburrida no lo es menos la que viene a continuación. La superamos y dejamos la N-550 por la izquierda, junto al mojón 99,408 km, para entrar en O Porriño por la rúa Manuel Rodríguez. En unos metros tomamos a la derecha la rúa San Sebastián, donde se encuentra la ermita del mismo nombre, y más adelante pasamos junto al lateral de la capilla de San Benito. Al salir a la rúa Fernández Areal vemos los ábsides de la iglesia de Santa María y accedemos hasta la rúa Ramón González y el Ayuntamiento, una caprichosa obra del arquitecto porriñés Antonio Palacios iniciada en 1921. Pasado el Ayuntamiento hay una glorieta, si continuamos hacia Mos y Redondela continuamos de frente y si terminamos la etapa aquí giramos a la izquierda por la Avenida Buenos Aires. Salvamos el paso a nivel y de frente junto al río Louro está el albergue de peregrinos (Km 18,7).

LAS DIFICULTADES

  • El desnivel es inapreciable y la etapa es cómoda a excepción de las cuestas para alcanzar la catedral de Tui. El punto más crítico en cuanto a seguridad es el cruce de la N-550 en Virxe do Camiño.

QUE VER, QUE HACER

  • TUI
    Mecida por el Miño y vecina de la portuguesa Valença, Tui debe gran parte de su belleza y desarrollo al fértil río gallego y a su posición fronteriza. Antes de la romanización respondía al nombre de Castellum Tude y fue capital de los Grovios, pueblo celta asentado en la desembocadura del Miño. La llegada de los romanos a España y la conquista de estas tierras impulsó el crecimiento de esta ciudad pontevedresa, que la convirtieron en un campamento militar y en un centro administrativo relevante. Varios miliarios, puentes y restos de calzada romana evidencian el paso por Tui de la Vía XIX, que unía los tres conventus de la Gallaecia romana: las actuales Braga, Lugo y Astorga. Durante el efímero reino visigodo el rey Witiza fijó aquí su sede a principios del siglo VIII y años más tarde cayó en manos musulmanas. Alfonso I el Católico reconquistó la ciudad a los bereberes en su toma de Galicia y el Norte de Portugal en el año 740 y fue repoblada en el año 850 por Ordoño I de Asturias. Hasta el año 1833 Tui fue una de las siete capitales del antiguo Reino de Galicia, que estaba conformado por las provincias de Santiago, La Coruña, Betanzos, Lugo, Mondoñedo, Orense y la propia Tui. En el escudo de Galicia están representadas por las siete cruces de plata que rodean al cáliz de oro.

En esta ocasión el paso fugaz que caracteriza al peregrino no debe pasar por alto una sosegada visita a la ciudad tudense. Comenzando por el Puente Internacional sobre el Río Miño, paso ineludible que hizo realidad las comunicaciones ferroviarias con Portugal y cuya construcción fue animada por una Real Orden de la reina Isabel II. Fue diseñado por el riojano Pelayo Mancebo al estilo de algunas obras de Gustave Eiffel y se inauguró en 1886. Entre el puente y el casco histórico se sitúa un paseo fluvial junto al Miño, que no es paso del Camino pero que merece la pena recorrer al atardecer. En la parte más alta de la ciudad, el núcleo urbano evoca a la perfección el aspecto de la ciudad durante la Edad Media y la Edad Moderna. De la muralla del siglo XII se conserva un tramo y la Porta da Pía o Pescadería junto a la calle Obispo Lago. Parte del recinto amurallado de los siglos XVII y XVIII, levantado durante las guerras con Portugal, también es visible desde el paseo fluvial.

El trazado jacobeo pasa junto a todos los monumentos destacados de Tui: la catedral de Santa María, mezcla de románico y gótico, consagrada en 1225 por el obispo Esteban Egea y en la que destacan el coro, el retablo de la Expectación, el museo y el claustro, el único que se conserva fiel al original de todas las catedrales gallegas. Junto a la catedral se encuentra el Museo Diocesano, que ocupa el antiguo hospital de pobres y peregrinos del año 1756, y bajo el albergue público no hay que perderse la singular capilla de San Telmo, barroca, de planta circular e ideada por Fray Mateo de Mosteiro. Se edificó sobre la casa de San Telmo, patrón de Tui fallecido en el siglo XIII. El Camino pasa por el lateral del Convento de las Clarisas, también conocido por el de las Encerradas, del siglo XVII y construido sobre la vieja iglesia románica de Santa María da Oliveira, ya desaparecida. A las afueras de Tui, llegando ya a la parroquia de Rebordans, se encuentra laiglesia gótica de Santo Domingo, panteón habitual de la nobleza de Tui.

  • ·         O PORRIÑO

El Camino Portugués ingresa en el municipio de O Porriño, con una población cercana a los 18.000 habitantes, por la parroquia de San Salvador de Budiño, una de las ocho que conforman el Concello. Está enclavado en el valle de la Louriña y goza de un emplazamiento idóneo para su desarrollo: a menos de 20 kilómetros de Vigo, con puerto internacional y aeropuerto, y conectado con la autopista AP-9 entre A Coruña y el límite de Portugal y la A-52 que enlaza las Rías Baixas con la meseta castellana. Por ello, el Polígono Industrial As Gándaras no está situado en O Porriño por casualidad, aunque para el peregrino supone una piedra en el camino y un mal colofón de etapa.

Si algo caracteriza al Concello son sus canteras de granito rosa, se cuentan por decenas y el material se exporta a diversos países europeos, Estados Unidos e incluso Japón. El arquitecto porriñés Antonio Palacios (1874-1945), cuya estatua homenaje podemos ver junto al Ayuntamiento, utilizó el granito para varias de sus construcciones. En O Porriño destacan el vanidoso edificio delAyuntamiento; la Botica Nova, terminada en 1912 y proyectada como farmacia y vivienda de su hermano José; la fuente del Cristo, de 1904; y el Templete de San Luis, un pabellón de acceso al metro madrileño que estuvo situado en la Gran Vía y que fue trasladado a O Porriño en 1971.

O Porriño resarce gustos más terrenales con su afamado pan, de gruesa corteza y abundante miga. Su sabor y textura aguanta varios días y algunas panaderías aún lo siguen amasando en los antiguos hornos de leña. En primavera se celebra una fiesta en torno a la miel y a finales del verano la fiesta de los callos.

Fuente: Consumer.es